Arequipa – Colca

Tercera recomendación del paseo, si vas en plan de mochilero NO TOMES TOURES, o por lo menos tómalos la menor cantidad de veces posibles.

No sé si por el cansancio o porque nos ofrecían pagarnos el transporte hasta el centro de la ciudad, pero en esta ocasión no salimos a tomar el transporte público y a buscar el hostal por nuestra propia cuenta, sino que aceptamos la oferta de un guía de turismo que nos abordó en el terminal y nos ofreció  un lugar donde quedarnos y unos cómodos toures por la ciudad y sus alrededores.

La cosa empezó bien, nos fuimos hablando con Dylan desde la terminal hasta el hostal. Nos llevamos una muy buena impresión pues el lugar era muy bueno tenía cable, baño privado, agua caliente y tres camas. Generalmente sólo usamos el agua caliente porque nunca estamos en el hostal, pero estábamos pagando lo mismo que pagaríamos en un hostal de menor presupuesto, así que estábamos muy bien.

Cuando aceptamos el tour turístico pensamos que podíamos ahorrar un poco de tiempo, pero terminamos haciendo lo contrario. El bus pasó por el centro tan rápido como pudo y le dedico más tiempo a cabalgatas en las afueras de la ciudad y a la gran oportunidad de conocer un molino. Nosotros mientras tanto sólo esperábamos que llegara lo más pronto posible a la ciudad para poderla conocer así fuera de noche.

Con esa primera experiencia del tour de Arequipa, no esperábamos nada mejor del que seguía al día siguiente. La idea era salir muy temprano con rumbo al Cañón del Colca, uno de los más grandes del mundo y su principal atractivo era la promesa de poder ver los cóndores sobrevolar el cañón. Así que con  muy pocas expectativas en mente salimos en un micro muy temprano de Arequipa.

Los paisajes empezaron a  mejorar el paseo, era la primera vez que veíamos montañas en Perú y estas sí que eran impresionantes. A medida que subíamos podíamos ver grandes  picos nevados. El aire se hacía cada vez más frío y ya la altura se empezaba a sentir. En el recorrido alcanzamos a llegar a los 4800 metros de altura y después de tomar té de coca y chasquear algo de hojas durante el camino, llegamos finalmente a Chivay, el pueblo más grande del cañón.

Esa tarde salimos a tomar algo en la plaza y después de toparnos con Oyanta Humala (presidente del Perú) que estaba de visita en la ciudad, comimos en uno de los restaurantes típicos de Chivay. Allí oímos música de los Andes y vimos los bailes representativos de las culturas indígenas de la región. Aunque no lo sabía, se acostumbra vestir a los hombres con trajes de mujeres en las danzas  y yo terminé siendo uno de los afortunados que terminó bailando al son del Condor Pasa vestido con los trajes típicos.

L a mañana siguiente salimos con rumbo a La Cruz del Condor, el punto desde el cual nos habían dicho se podían ver los cóndores volar. Después de un largo camino por las trochas del cañon, llegamos finalmente a la Cruz. Yo no tenía muchas esperanzas, nos habían dicho que esas aves sólo aparecían de vez en cuando para buscar carroña que comer y no creía que ese fuera uno de esos días. Después de casi una hora de espera finalmente  pudimos ver  uno de los cóndores sobre volar el Cañon. El cóndor es definitivamente una  ave majestuosa, con las alas extendidas mide casi tres metros de ancho y teniéndolo a nos más de diez o quince metros de distancia se ve realmente imponente.

Creo que ese momento, sólo ese momento, pagó todo el viaje al Colca. El cóndor pasó sobre nosotros varias veces y junto a él se podía ver el cañón de fondo, todo eso hizo de ese momento algo realmente inolvidable.

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